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Entender el Colegio Electoral de Estados Unidos

WASHINGTON, DC – Cualquiera que observe la carrera presidencial de Estados Unidos tiene que entender que las encuestas de opinión nacionales no ofrecen un panorama preciso de cómo puede resultar la elección. Gracias al Colegio Electoral de Estados Unidos, no es quién gana la mayor cantidad de votos a nivel nacional lo que importa al final de cuentas, sino quién gana en qué estados.

A cada estado se le asigna una determinada cantidad de votos en el Colegio Electoral, dependiendo del tamaño de su población. El candidato que traspasa el umbral de 270 votos electorales gana la presidencia.

En casi todos los estados, a un candidato que gana el 50,1% del voto popular se le asigna el 100% de sus votos electorales. (Sólo Maine y Nebraska no siguen la regla del que gana se lleva todo; dividen el voto del Colegio Electoral por distrito electoral). En consecuencia, los votos de millones de personas terminan no contando. Si usted es un republicano en Nueva York o California, que están dominados por los demócratas, o un demócrata en Wyoming o Mississippi, que normalmente son estados republicanos, olvídese de que su voto para presidente tenga alguna importancia.

Un resultado peculiar de este sistema peculiar es que un candidato puede ganar una mayoría del voto popular nacional pero perder en el Colegio Electoral, perdiendo por poco en estados muy poblados y ganando en algunos estados más pequeños. Esto no suele suceder con frecuencia, pero cuando sucede, Estados Unidos sufre un paroxismo de lamentos por este mecanismo aparentemente poco democrático. En el caso más reciente, Al Gore ganó una mayoría del voto popular en 2000, pero George W. Bush se alzó con la presidencia.