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El volátil crecimiento de China

MILÁN – La incertidumbre sobre las perspectivas económicas de China se extiende por los mercados globales, y no sólo porque muchas de las preguntas sean tan difíciles de responder. De hecho, se ha vuelto casi imposible de prever la trayectoria de China, debido a las señales confusas (si es que no contradictorias) que envían las autoridades.

En la economía real, presenciamos una contracción del sector de bienes destinados a la exportación, debido a la debilidad de la demanda extranjera. Frente al lento crecimiento de Europa y Japón, el crecimiento moderado en Estados Unidos y los serios retos que existen en los países en desarrollo (con la excepción de India), el motor chino ha perdido mucho de su vapor.

Al mismo tiempo, la creciente demanda interna ha hecho que el crecimiento de China se haya mantenido relativamente alto, lo que se ha logrado sin un aumento sustancial del nivel de endeudamiento de los hogares. A medida que se ha elevado el consumo, ha aumentado la oferta de servicios, generándose empleos para muchos. Es una clara evidencia de que se está produciendo un sólido reequilibrio económico.

Más ambivalente es la situación en el sector corporativo. Por una parte, hay empresas privadas altamente innovadoras y dinámicas que impulsan el crecimiento. He hecho, como se explica en un próximo libro de George S. Yip and Bruce McKern, se trata de innovaciones en una amplia gama de áreas, desde la biotecnología a las energías renovables. Los avances más visibles se han podido ver en el sector de las tecnologías de la información, gracias a firmas como Alibaba, Tencent, Baidu, Lenovo, Huawei y Xiaomi.