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El objetivo de Ucrania

KIEV – La política y los deportes son con frecuencia una mezcla incendiaria, como demuestra la controversia ahora existente en torno a la Eurocopa de fútbol de 2012, organizada conjuntamente por Ucrania y Polonia. La Canciller alemana, Angela Merkel, el Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y otros dirigentes de la Unión Europea han dicho que boicotearán los partidos celebrados en Ucrania por el encarcelamiento de la ex Primera Ministra Yulia Tymoshenko y otras figuras de la oposición.

¿Por qué, dos decenios después de que se acabara el comunismo y Ucrania obtuviera su independencia, sigue ese país estancado en el letargo económico y en una política autoritaria que ha despertado tanta ira en Europa? Cuando un país como Ucrania se desarrolla lentamente y sigue presa de la pobreza, no se debe a desastres naturales ni a escasez de recursos. La culpa es de malas políticas aplicadas por gobiernos malos.

Al contrario de lo que muchos economistas occidentales creen, los peores desplomes económicos no son consecuencia de unos mercados libres que se encuentran en pleno desbarajuste, sino de una concentración excesiva del poder político. Para proteger contra las peores catástrofes económicas y humanas, se deben introducir límites al poder político y mantener un sistema de frenos y contrapesos.

Lo atestigua la divergencia en crecimiento económico a largo plazo entre los dos anfitriones de la Eurocopa de 2012. El PIB de Polonia casi se ha duplicado en los veinte últimos años, mientras que Ucrania apenas si mantiene el nivel de producción registrado durante el último año del socialismo. En términos generales, los países de la Europa central y oriental han tenido mejores resultados económicos que los de los ex países soviéticos (con la excepción de los Estados bálticos).