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Una salida para Ucrania y Rusia

LONDRES – Los dirigentes de Rusia y Ucrania se reunirán en Astana (Kazajstán) el 15 de enero para hablar, una vez más, de poner fin a los combates que han enturbiado la situación de la región de Donbas, en la Ucrania oriental, desde la pasada primavera. No son muchas las esperanzas de que se logre un acuerdo viable.

Una razón por la que la crisis de Ucrania ha resultado tan difícil de superar es la de que sus raíces se extienden mucho más allá de las fronteras del país. Para encontrar una solución auténtica, habrá que resolver una disputa entre Rusia y Occidente que data del decenio de 1990, antes de que el Presidente de Rusia, Vladimir Patín, llegara al poder.

En su esencia, el conflicto de Ucrania se debe a un desacuerdo sobre la ampliación de la OTAN a lo que Rusia considera su “exterior cercano”. Por fortuna, una solución es posible, pero requerirá una reelaboración de la estructura de seguridad de Europa.

Las dos partes están profundamente comprometidas con sus posiciones. En el pasado mes de noviembre, el portavoz de Putin, Dmitry Peskov, dijo a la BBC que Rusia necesitaba una “garantía al ciento por ciento de que Ucrania no ingresará en la OTAN”. Se trata de una promesa que los países occidentales no podrán conceder. Para ellos, lo que está en juego es el principio de que los países soberanos tienen derecho a decidir su propio rumbo, en lugar de encontrarse enredados en la esfera de influencia de una potencia mayor.