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El precio del imperio

NUEVA DELHI – Los indios no suelen obsesionarse con el pasado colonial de su país. Sea por fortaleza nacional, o por debilidad civilizacional, India siempre se negó a guardar rencor a Gran Bretaña por los 200 años de servidumbre imperial, saqueo y explotación. Pero esta ecuanimidad no anula lo que pasó.

La caótica retirada británica de la India en 1947 tras dos siglos de dominio imperial fue seguida de una feroz separación de la que nació Pakistán. Pero curiosamente, todo ocurrió sin animosidad a Gran Bretaña. India eligió convertirse en una república y quedarse en la Commonwealth, y su relación con sus antiguos señores ha sido cordial.

Unos años después, Winston Churchill interrogó al primer ministro Jawaharlal Nehru, que había pasado casi una década de su vida en cárceles británicas, sobre su aparente falta de resentimiento. Nehru replicó que “un gran hombre” (Mahatma Gandhi) había enseñado a los indios a “nunca temer y nunca odiar”.

Pero pese a las apariencias, las heridas del colonialismo no han terminado de curarse. Tuve experiencia directa de ello en 2015, con un discurso que pronuncié en la sociedad de debate Oxford Union en el que denuncié las iniquidades del colonialismo británico, y que para mi sorpresa, generó una fuerte reacción en toda India.