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Liderar Europa en vez de abandonarla

EDIMBURGO – ¿Puede el Reino Unido reconciliarse con ser parte de Europa? A juzgar por los recientes titulares de los periódicos británicos relacionados con el referendo del 23 de junio para mantener o no la membresía en la Unión Europea, la respuesta parece ser un rotundo «no».

Quienes están a favor de abandonar la UE han basado su campaña en el miedo a la inmigración fuera de control y a un torrente de supuestos peligros —que llegarían por barco o por bomba— para la forma de vida británica. Sus oponentes, que desean que el RU continúe siendo parte de Europa, destacan otro temor: la pérdida de empleos que dependen del comercio europeo.

La retórica vacía de estas plataformas ha expuesto visiones conflictivas del mundo. Quienes están a favor de abandonar la UE conjuran el espíritu de Dunkerque en 1940: una nación que se yergue sola, inmune a las flotas y los ejércitos invasores, manteniendo siempre una feroz independencia frente a Europa.

En teoría, la campaña en pro de quedarse representa a una Gran Bretaña diferente: con una mirada hacia el exterior, involucrada y orientada hacia lo internacional. Pero el Partido Conservador está terriblemente dividido sobre esta cuestión y muchos de sus voceros se han encogido bajo el fuego de los hostiles medios euroescépticos. En consecuencia, a menudo parecen promover una relación a medias con Europa: una Gran Bretaña semiseparada, en vez de completamente involucrada. Aún no se ha propuesto una justificación positiva, progresista y basada en principios para la membresía británica en la UE.