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Dos Futuros Energeticos

Para el año 2100, el sistema mundial energético será radicalmente distinto al actual. Las fuentes renovables de energía, incluidas la solar, eólica,  hidroeléctrica y los biocombustibles, así como la energía nuclear,  constituirán una parte importante de la ecuación. La humanidad habrá encontrado mecanismos para manejar la contaminación ambiental y las emisiones de gases de efecto invernadero. Nuevas tecnologías habrán reducido la cantidad de energía necesaria para el funcionamiento de edificios y vehículos.

Sin duda el futuro distante parece prometedor, pero mucho dependerá de cómo lleguemos a él. Para ello hay dos rutas o escenarios posibles. Llamemos al primero de ellos Scramble (Carrera): como en un rally por un desierto montañoso, habrá  emoción y una intensa competencia. Sin embargo, la consecuencia involuntaria  de una  carrera precipitada será una menor velocidad de los corredores, y muchos choques en el camino.

El escenario alternativo bien puede ser llamado Blueprints (Anteproyecto). Este escenario nos hace pensar en una carrera prudente, con arranques en falso que obligan a todos los corredores a regresar a la meta, y que se desarrolla en un camino en construcción. Llegar sanos y salvos a nuestro destino final depende de la disciplina de los conductores y del ingenio de todos los que estén implicados en el esfuerzo de construcción. La innovación tecnológica asegura que se mantenga la emoción.

Independientemente del camino que elijamos, el predicamento que enfrenta el mundo actual limita nuestro espacio de maniobra. Estamos experimentando un aumento significativo en la demanda de energía vinculado al desarrollo demográfico y económico. Probablemente después del 2015 las reservas de petróleo y gas a las cuales tenemos fácil acceso no podrán mantener el paso del crecimiento de la demanda.