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La apertura tentativa de Turkmenistán

ASHGABAT – Turkmenistán, un país rico en gas natural y localizado estratégicamente en las fronteras de Irán y Afganistán, puede estar a punto de transformarse. Mediante una reforma de su sistema educativo y el acceso a las fuentes mundiales de información para sus ciudadanos, el país podría surgir como líder del cambio en el Asia Central postsoviética y dar un ejemplo de apertura a otras sociedades cerradas, incluyendo a Corea del Norte.

El presidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdymukhamedov, ha anunciado en público repetidas veces sus intenciones reformistas. El mundo debe dar la bienvenida a esta posibilidad y apoyar sus esfuerzos.

Durante 15 años, Turkmenistán fue rehén del culto a la personalidad de su anterior líder, Saparmurat Niyazov, quien se autonombraba Turkmenbashi (“padre de los turcomanos”). Niyazov destruyó el sistema de atención a la salud del país y se olvidó de la pobreza endémica mientras gastaba miles de millones de dólares para convertir a la capital, Ashgabat, en una maravilla de mármol blanco y de oro al estilo de Las Vegas.

Niyazov obligó a todos los estudiantes, desde la primaria hasta el nivel de posgrado, a concentrarse en el estudio de su libro propagandístico Ruhnama. También aisló a Turkmenistán del resto del mundo al prohibir el acceso a Internet y desalentar los viajes internacionales.