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El valor transatlántico de Turquía

WASHINGTON, DC – La Turquía que la canciller alemana Angela Merkel visita esta semana es un lugar muy diferente de la Turquía que inició las conversaciones para ingresar a la Unión Europea hace cinco años. Porque, en vista de que esas conversaciones aparentemente no conducían a ninguna parte, Turquía ha comenzado a ampliar sus horizontes internacionales. De hecho, la política exterior turca hoy es mucho más proactiva y multidimensional que en cualquier otro período desde que Kemal Ataturk fundó la Turquía moderna sobre las ruinas del Imperio Otomano.

Turquía hoy es un actor importante por derecho propio, en Oriente Medio y más allá. Esto ha causado consternación tanto en Estados Unidos como en Europa y derivó en una creciente preocupación de que Occidente, de alguna manera, esté "perdiendo" a Turquía.

Sin embargo, la “peculiaridad” de Turquía en Oriente Medio no necesariamente va en detrimento de Occidente. Por el contrario, Turquía podría representar un activo importante para Estados Unidos y sus socios europeos.

Pero esto no significa que la potencial influencia de Turquía en Oriente Medio beneficie automáticamente a Occidente. La promesa de Turquía en la región depende de sus esfuerzos consistentes por democratizar el país y aplicar una política exterior basada en reglas. Es más, los beneficios de la influencia de Turquía en su vecindario próximo se pueden concretar sólo si la UE procede de una manera más honesta y sólida con el proceso de admisión, y si Estados Unidos empieza por tratar a Turquía como un socio indispensable en la región.