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La amenaza fundamentalista secular en Turquía

NUEVA YORK -- Recientemente, el fiscal principal del Tribunal Superior de Apelación de Turquía recomendó a la Corte Constitucional del país la disolución permanente del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), actualmente en el poder. El AKP fue reelecto abrumadoramente en elecciones libres y justas para encabezar el gobierno. El fiscal principal también recomendó formalmente que el Primer Ministro Recep Erdogan, el Presidente Abdullah Gul y 69 políticos más fueran inhabilitados de la política durante cinco años.

Obviamente, la disolución del AKP desencadenaría una crisis política que acabaría con los esfuerzos de Turquía para adherirse a la Unión Europea en el futuro cercano y amenazaría su fuerte crecimiento económico reciente. Por eso, la amenaza del fiscal principal no debe tomarse a la ligera – sobre todo dado que la Corte Constitucional ha disuelto 18 partidos políticos (incluyendo al antecesor del AKP) desde que se introdujo la actual constitución en 1982. En efecto, el reciente llamado a disolver el AKP se relaciona directamente con su esfuerzo por modificar la constitución de Turquía.

La acusación subyacente en la denuncia del procurador es que el AKP ha estado erosionando la secularidad. Pero los orígenes de la actual constitución y su definición de secularidad son muy oscuros.

La constitución existente de Turquía se adoptó en 1982 como producto directo del golpe militar de 1980. Los cinco generales que encabezaron el golpe nombraron, directa o indirectamente, a todos los 160 miembros de la Asamblea Consultiva que redactó la nueva constitución y se reservaron el derecho de vetar el documento final. En el referéndum de ratificación nacional que siguió, se permitió a los ciudadanos que votaran contra el borrador patrocinado por los militares, pero no que expresaran su oposición en público.