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La oportunidad perdida de Turquía

EREVÁN – Abba Eban solía decir de los palestinos que nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad. Lamentablemente, Turquía parece estar cayendo en el mismo hábito en sus relaciones con Armenia. Y, al igual que en el caso de Palestina, no actuar no hace más que alimentar la inestabilidad regional.

En las dos semanas previas a la visita del Presidente estadounidense Barack Obama a Turquía, había un optimismo casi general de que Turquía abriría su frontera con Armenia, pero Obama vino y se fue, y la frontera siguió cerrada.

Las relaciones turco-estadounidenses siguen girando más en torno a gestos que a una verdadera sustancia. De hecho, las recientes declaraciones desdeñosas del Presidente turco Abdullah Gul y del Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan dan a entender que Turquía puede incluso estar dando marcha atrás en sus planes de establecer vínculos bilaterales más estrechos.

Estos vínculos se han visto crispados desde 1993, cuando Turquía cerró su frontera con Armenia en solidaridad con Azerbaiyán en el conflicto armenio-azerí sobre Nagorno-Karabaj. Cuando Erdogan y Gul llegaron al poder en 2003, nada cambió: la frontera siguió cerrada.