0

El crepúsculo democrático de Turquía

CAMBRIDGE – Cuando lo interrogaron recientemente sobre un profesor de derecho constitucional que fue arrestado por dar cátedra en un instituto dirigido por el principal partido político pro-kurdo del país, el ministro del Interior de Turquía, Idris Naim Sahin, no pudo ocultar su irritación: "Me está costando mucho entender a aquellos que dicen que un profesor no debería ser arrestado mientras se arrestan a miles de otras personas en Turquía".

Supuestamente, Sahin quiso decir que un profesor no puede exigir un trato especial bajo el régimen de la ley. Pero, sin darse cuenta, su comentario subrayó la nueva realidad de Turquía, en la que cualquiera a quien se percibe como opositor del actual régimen puede ser enviado a prisión, con o sin pruebas, por terrorismo u otros actos violentos.

Tribunales especiales, encargados de condenar el terrorismo y los delitos contra el estado, han estado trabajando fuera de horario para generar cargos que, muchas veces, son tan absurdos como infundados. Por ejemplo, se encarceló a periodistas por escribir artículos y libros a instancias de una supuesta organización terrorista llamada "Ergenekon", cuya existencia todavía no ha sido confirmada, a pesar de años de investigación.

De la misma manera, oficiales militares han sido acusados en base a documentos abiertamente fraudulentos -y, de hecho, generados de manera poco profesional- que contienen anacronismos obvios. Un alto comisionado policial actualmente se está pudriendo en la cárcel supuestamente por colaborar con militantes de extrema izquierda a los que se pasó persiguiendo toda su carrera. Estos procesos judiciales han generado una red cada vez mayor en la que quedaron atrapados decenas de periodistas, escritores y académicos, centenares de oficiales militares y miles de políticos y activistas kurdos, entre otros.