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El acto de equilibrismo de Turquía

EAST LANSING, MICHIGAN – Turquía se ha convertido, en las últimas semanas, en la punta de lanza de una política que une al occidente, al mundo árabe y a Turquía, dicha política está orientada a forzar el presidente Bashar al-Assad a ceder el poder en Siria. Este es un gran cambio en la política turca porque en los últimos dos años el gobierno del primer ministro Recep Tayyip Erdoğan se había esforzado de sobremanera en cultivar buenas relaciones con Siria, su vecino, con quien comparte una larga frontera terrestre.

Este cambio de rumbo con relación a Siria, también le ha costado mucho a Turquía en términos de sus relaciones con Irán, país que es el principal apoyo del régimen de Assad,amp#160; ya que Turquía también había cultivado buenas relaciones con dicho país como parte de la política “cero problemas con los vecinos” del ministro de relaciones exteriores Ahmet Davutoğlu.

Teniendo en cuenta estas nuevas tensiones, vale la pena recordar que tan sólo algunos meses atrás muchos líderes estadounidenses estaban furiosos por lo que consideraban la traición de Turquía. En la opinión de estos líderes, Turquía había reorientado su política exterior hacia el Medio Oriente musulmán y se había alejado del Occidente – un cambio que supuestamente se reflejó en el deterioro de las relaciones del país con Israel y en la mejora de sus lazos con Irán y Siria.

Muchos políticos y publicistas estadounidenses, que no pueden o no quieren distinguir entre las relaciones turco-israelíes y las relaciones turco-estadounidenses, interpretaron la condena de Erdoğan al bloqueo israelí de Gaza como un intento de adular a sus vecinos árabes en detrimento de las relaciones de Turquía, no tan sólo con Israel, sino que con el Occidente en general. El intento de Turquía de mediar entre las principales potencias occidentales e Irán con relación al tema de la reserva de uranio de la República Islámica no fue apreciado en Occidente; en verdad, Estados Unidos hizo naufragar el esfuerzo justo cuando parecía estar dando frutos. Y el posterior voto de Turquía en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra la imposición de sanciones adicionales a Irán parecía ofrecer una prueba más de que Turquía había adoptado una política exterior “islámica”.