Turkish flag

El entramado turco

MADRID – Acabamos el año dando pasos, aunque mínimos, hacia la solución de la guerra en Siria: la reciente resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que avala el camino para la transición, y la próxima reunión del Grupo Internacional de Apoyo a Siria (ISSG, por sus siglas en inglés) que tendrá lugar en enero.

Entre los miembros del ISSG hay amigos y también adversarios. Entre los segundos se encuentran Irán y Arabia Saudí o Turquía y Rusia, cuya enemistad se ha agravado tras el derribo de un avión ruso por parte de Turquía. Rusia empieza a comprobar las grandes dificultades de su activa participación en Oriente Medio. Su empeño –fortalecer a al-Assad para que tenga un mayor peso en la mesa de negociaciones– le enfrenta con los países que pretenden debilitarlo. Turquía, miembro de la OTAN, es uno de ellos, y uno muy importante.

El entramado al que se enfrenta Turquía es de enorme complejidad. A nivel interno, acaba de experimentar un período de gran convulsión política. En los últimos seis meses el país ha vivido dos elecciones, ante la imposibilidad de formar gobierno tras las primeras. Además, se ha intensificado el enfrentamiento con los kurdos, después de dos años de tregua entre el PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) y el gobierno de Erdogan, y recientemente se han dado algunos episodios de violencia especialmente graves.

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