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Turquía en juicio

ESTANBUL – En un drama judicial de Hollywood, sabemos que el héroe, a quien los malos han puesto una trampa, al final será liberado –pero no antes de que la soga le llegue al cuello. Justo cuando parece que toda la evidencia acumulada lo ha condenado, un giro repentino de los acontecimientos probará su inocencia y desenmascarará a quienes lo incriminaron.

Si los juicios político-militares que se celebran actualmente en Turquía alguna vez llegan a las pantallas, no faltarán ese tipo de finales. En una serie de juicios extraños, los tribunales turcos han encarcelado a cientos de acusados –oficiales militares, periodistas, académicos y abogados- por una supuesta conspiración para derrocar al gobierno democráticamente electo del país.

El primer ministro, Recep Tayyip Erdoğan, promueve los juicios como prueba del nuevo giro de Turquía hacia la democracia y el Estado de derecho. También tienen el apoyo activo de los medios informativos que pertenecen al llamado grupo Gülen – aliado poderoso del gobierno de Erdoğan compuesto por seguidores del clérigo musulmán Fethullah Gülen. En realidad, los juicios representan una seria violación al Estado de derecho, pues el poder judicial se ha transformado en un arma política contra los oponentes del gobierno y del movimiento Gülen.

Los casos son cómicos – o lo serían si no estuvieran en realidad pasando en un país de 74 millones de personas cuya importancia estratégica no se puede descontar. De hecho, los juicios están llenos de acusaciones fantásticas, conspiraciones imaginarias, invenciones disparatadas, trampas obvias y giros en los acontecimientos tan difíciles de creer que un escritor de Hollywood que los incluyera en un guión bien podría ser objeto de burlas y perder su trabajo.