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Turquía y Europa: ¿dos trenes en curso de colisión?

Al intervenir en el Líbano, los europeos han tomado una decisión de largo alcance, cargada de riesgos y, al mismo tiempo, correcta. El motivo es que el futuro de la seguridad de Europa estará determinado por el Mediterráneo Oriental y el Oriente Próximo. Europa, le guste o no, ha emprendido un papel nuevo y estratégico en la región. Si fracasa, el precio que pagará será alto.

En vista de los serios riesgos que ha asumido, con plena conciencia de las consecuencias, es de la mayor importancia que se desarrolle una "Estrategia maestra" europea para estas regiones, de manera que Europa pueda definir sus intereses tranquila y claramente. En cualquier variación seria de esta Estrategia Maestra, Turquía deberá jugar un papel central en lo político, militar, económico y cultural.

Salvaguardar hoy en día los intereses de Europa significa establecer un sólido vínculo (de hecho, un lazo indestructible) con Turquía como piedra angular de la seguridad regional, por lo que es sorprendente que esté haciendo lo contrario, cerrando sus ojos al reto estratégico que significa este país.

La modernización y democratización exitosas de Turquía, con una fuerte sociedad civil, el imperio de la ley y una economía moderna, no sólo será enormemente beneficioso para Turquía, sino que también exportará estabilidad y servirá como modelo de transformación en el mundo islámico. Por sobre todo, la modernización exitosa de un país musulmán de gran tamaño será una contribución decisiva a la seguridad de Europa.