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dhaouadi1_Nacer TalelAnadolu AgencyGetty Images_womanprotestmask Nacer Talel/Anadolu Agency/Getty Images

Crimen y castigo excesivo en Túnez

TÚNEZ – Desde la revolución tunecina de 2010-2011, los reformistas han insistido cada vez más en la necesidad de “humanizar” el sistema de justicia penal tunecino y hacerlo más consistente con la nueva Constitución. Gracias a la presión de la sociedad civil, en los últimos años los sucesivos gobiernos han comenzado a adoptar importantes reformas, como una ley de 2016 de protección de los derechos elementales de los sospechosos durante la detención. Más aún, las autoridades están revisando los códigos de procedimientos y las leyes penales.

Sin embargo, el sistema judicial tunecino sigue siendo tremendamente represivo, tanto en las cláusulas de las leyes penales (ya sea las que se encuentran en el código penal mismo o dispersas en estatutos específicos) como en la manera en que estas se implementan. En consecuencia, los legisladores deberían tratar de permitir más flexibilidad y dar a los tribunales una mayor capacidad de discreción sobre las sentencias, e incluso la facultad de escoger alternativas a las penas de cárcel.

En el Túnez de hoy las leyes penales siguen prescribiendo sentencias mínimas obligatorias, excluyendo circunstancias atenuantes y limitando los poderes discrecionales de los jueces, con consecuencias notablemente negativas, como la sobrecarga judicial y graves problemas sociales.

Dos ejemplos ayudan a ilustrar la severidad y rigidez del sistema. Primero, la ley tunecina sobre cheques sin fondos suficientes (NSF, por sus siglas en inglés) obligaba previamente a una sentencia de cárcel fija y consecutiva de cinco años por cheque. Puesto que los jueces no tienen poderes discrecionales sobre las sentencias, a menudo esto causó sentencias de varias décadas, algunas tan largas que no se podían cumplir en el transcurso de una vida. Además, la mayoría de los convictos no eran estafadores ni timadores: después de todo, las relaciones comerciales de cada día dependen mucho de pagos diferidos y a plazos, de créditos y deudas.

Además de inducir un exceso de precauciones y desconfianza entre las empresas, las penas draconianas llevaron a un notable crecimiento de la población carcelaria en Túnez. Y muchos tunecinos cuyas sentencias de prisión superaban sus expectativas de vida huyeron del país, principalmente a Argelia y Libia.

Finalmente, una enmienda al código comercial tunecino realizada en 2007 introdujo una serie de cláusulas para mitigar el problema. Una de ellas extendió al plazo para que los acusados pagaran los cheques hasta justo antes de sus sentencias, en cuyo caso los cargos se abandonarían. Además, los jueces ahora pueden usar sus prerrogativas discrecionales para tomar en cuenta circunstancias atenuantes y/o imponer sentencias simultáneas. Hoy los cheques sin fondos ya no son el desastre vitalicio que eran antes de 2007.

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El segundo ejemplo sigue siendo actual y se relaciona con el consumo de marihuana, que bajo una ley de 1992 tenía un castigo de una sentencia fija y obligatoria de cárcel de 1 año, además de una multa de TND 1000 ($347). En esa época, ese era el precio de una Vespa de segunda mano, la motocicleta italiana ligera que es inmensamente popular entre los jóvenes tunecinos. “Un año y una Vespa” se convirtió en el término de la jerga callejera para el castigo por fumar maría.

Los tribunales han aplicado esta ley estricta e indiscriminadamente, porque excluye explícitamente cualquier circunstancia atenuante. Como resultado, las personas que cumplían penas por fumar marihuana representaban alrededor de un 30% de la población carcelaria tunecina a fines de 2016.

Como la ley sobre cheques sin fondos, la legislación que castiga el consumo de marihuana causó un malestar social real. Puesto que la gran mayoría de los usuarios son jóvenes, muchos estudiantes de secundaria y primer año de universidad fueron a la cárcel. La sentencia de prisión afectó gravemente sus futuros académicos y profesionales, a menudo de manera irreparable, ya que les impidió entrar a varias profesiones. Y el estigma de la cárcel agravó las dificultades de sus vidas después de ser liberados.

Al fin, tras numerosas campañas de la sociedad civil, la ley se enmendó en 2017 para permitir que los jueces apliquen circunstancias atenuantes a su discreción. Esta flexibilización menor da un margen de esperanza para los usuarios ocasionales, aunque los resultados siguen dependiendo de los tribunales apliquen este criterio.

Estos dos ejemplos apuntan a un problema más amplio del sistema de justicia penal de Túnez. En la tradición del derecho civil, los jueces de la justicia penal tienen un margen de maniobra estrecho, ya que deben interpretar los estatutos estrictamente. Sin embargo, el sistema judicial tunecino parece favorecer las cláusulas sustantivas por sobre los procedimientos, especialmente cuando se ven afectados los derechos de los acusados. Mientras las leyes sustantivas tienden a observarse literalmente, las violaciones al debido proceso, especialmente en la fase previa al juicio, parecen tomarse con menos seriedad.

De hecho, en ocasiones el sistema judicial tunecino parece querer deshumanizar a los sospechosos. En algunos casos, los jueces son tolerantes de las conductas policiales indebidas, las violaciones a los derechos de los acusados o los fallos de procedimiento, en lugar de obligar a la policía y los investigadores a que respeten el debido proceso.

Esta jerarquía de facto, en que las leyes relacionadas con procedimientos penales quedan por debajo de las leyes sustantivas, no tiene ninguna base en la legislación, sus precedentes o la doctrina legal. De hecho, los jueces deben interpretar las cláusulas de procedimiento incluso más estrechamente que las leyes sustantivas y no tienen casi margen discrecional, lo que sugiere que las leyes procedurales son más importantes.

Casi parecería que estas leyes penales excesivamente estrictas reflejan una presunción colectiva de culpabilidad. Y, sin embargo, las largas penas de cárcel no cumplen su finalidad primaria de disuasión, lo que se evidencia en el creciente número de usuarios de drogas, y en el aumento general de la delincuencia común y el crimen organizado en la última década.

Así, además de azuzar crisis sociales, las leyes represivas y en enfoque vertical tunecinos son claramente ineficientes y no se ajustan al nuevo clima democrático y de libertades del país. El choque de leyes de este tipo con una joven sociedad hambrienta de libertad y democracia podría tener desastrosas consecuencias para el proceso democrático. Las modestas reformas implementadas en los últimos años no van lo suficientemente lejos. Para humanizar la justicia penal de Túnez, se necesitarán enfoques más penetrantes y cuidadosos.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

https://prosyn.org/k7I2ZEfes;
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