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Conversaciones honestas sobre comercio

CAMBRIDGE – ¿Los economistas son en parte responsables de la abrumadora victoria de Donald Trump en la elección presidencial de Estados Unidos? Aunque no hubieran podido frenar a Trump, los economistas habrían tenido un mayor impacto en el debate público si se hubieran ceñido más a la enseñanza de su disciplina, en lugar de aliarse con los promotores de la globalización. 

Cuando mi libro ¿La globalización ha ido demasiado lejos? fue a imprenta hace casi dos décadas, me puse en contacto con un economista muy conocido para pedirle que escribiera un comentario en la contratapa. En el libro yo decía que, en ausencia de una respuesta gubernamental más concertada, un exceso de globalización agravaría las divisiones sociales, exacerbaría los problemas de distribución y minaría los acuerdos sociales domésticos -argumentos que, desde entonces, se han vuelto moneda corriente.

El economista puso reparos. Dijo que, en realidad, no estaba en desacuerdo con ninguno de los análisis, pero que tenía miedo de que mi libro ofreciera "munición para los bárbaros". Los proteccionistas se servirían de los argumentos del libro sobre los aspectos negativos de la globalización para justificar su agenda estrecha y egoísta.

Es una reacción que todavía recibo de mis colegas economistas. Uno de ellos levantó la mano dubitativamente luego de una conversación y preguntó: ¿no te preocupa que se haga abuso de tus argumentos y terminen favoreciendo a los demagogos y populistas que estás denunciando?