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Las primeras víctimas de Trump

PRINCETON – Cuando Donald Trump fue elegido Presidente de Estados Unidos, no me uní a los que salieron a las calles en protesta. Pensé que era importante respetar el proceso democrático, sin importar lo desalentador que pudiera ser su resultado, y esperar hasta que el gobierno de Trump nos hubiera dado alguna razón para protestar.

La espera no fue larga. Ocho días después de la investidura de Trump, las primeras víctimas identificables de su presidencia estaban en todos los principales medios de noticias. La orden ejecutiva de Trump que suspende el reasentamiento de refugiados sirios, prohíbe temporalmente el ingreso de nuevos refugiados, independientemente de dónde provengan, y prohíbe toda inmigración de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen causó perjuicio inmediato a las personas que ya estaban en camino a EE.UU. La orden también impidió que muchas más personas salgan con destino a Estados Unidos.

Al justificar su política, Trump dijo que “él nunca olvidaría las lecciones del 11 de septiembre”. Sin embargo, eso es exactamente lo que parece haber hecho. Los secuestradores del 11 de septiembre vinieron de Egipto, Líbano, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, todos estos países que no se ven afectados por las nuevas reglas. Por el contrario, un estudio de Alex Nowrasteh, un analista de políticas migratorias del Cato Institute, llega a la conclusión de que en los 40 años previos a finales del año 2015, nadie había muerto dentro de Estados Unidos a causa de ataques terroristas perpetrados por extranjeros provenientes de cualquiera de los siete países señalados en la orden ejecutiva de Trump.

Los iraníes, muchos de los cuales residen legalmente en los Estados Unidos, están especialmente ofendidos. Según Trita Parsi, presidente del Consejo Nacional Iraní-Estadounidense, EE.UU. por su propia cuenta ha producido más combatientes del Estado Islámico (ISIS) que Irán – esto no es sorprendente debido a que ISIS es una organización sunita, y considera a los chiitas, quienes constituyen al menos el 90% de la población de Irán, como apóstatas que pueden ser justificadamente asesinados.