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Granjeando las mentiras de Trump

BERKELEY – En un reciente ensayo de Vox que delineaba lo que pienso sobre la nueva política comercial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señalaba que un "mal" acuerdo comercial como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte es responsable de apenas una fracción infinitamente pequeña de los empleos industriales que se perdieron en Estados Unidos en los últimos 30 años. Apenas 0,1 punto porcentual de la caída de 21,4 puntos porcentuales del porcentaje de empleo en la industria durante este período se puede atribuir al TLCAN, que entró en vigor en diciembre de 1993.

Hace medio siglo, la economía estadounidense ofrecía una abundancia de empleos industriales a una fuerza laboral que estaba bien equipada para ocuparlos. Hoy, muchas de esas oportunidades se agotaron. Esto, sin duda, es un problema importante; pero aquel que diga que el colapso del empleo industrial en Estados Unidos resultó de "malos" acuerdos comerciales está haciéndose el tonto.

Los datos sobre la caída del empleo industrial en Estados Unidos son claros; no hay "alterativas". Los principales culpables son el crecimiento de la productividad y la demanda limitada, que recortaron el porcentaje de empleados no agrícolas en la industria de 30% en los años 1960 a 12% una generación después. Ese porcentaje cayó aún más, a 9%, debido a políticas macroeconómicas equivocadas, especialmente durante la era Reagan, cuando un gasto deficitario y una política monetaria excesivamente ajustada hicieron que el dólar se disparara, minando la competitividad. Después de este período, Estados Unidos renunció a su papel de exportador neto de capital y finanzas, y economías menos desarrolladas se convirtieron en fuentes netas de fondos de inversión. Finalmente, el ascenso extraordinariamente vertiginoso de China hizo bajar el porcentaje de empleo de la industria a 8,7%; el TLCAN lo llevó a 8,6%.

Yo le había prometido al editor en jefe de Vox, Ezra Klein, un ensayo de 5.000 palabras sobre este tema a fines de septiembre. Terminé entregando 8.000 palabras a fines de enero, pero aun así el ensayo no lograba todo lo que yo quería. En resumen, yo sostenía que los "malos" acuerdos comerciales son irrelevantes para el problema de las menores oportunidades económicas, y describía de qué manera la política comercial -en verdad, industrial- de Estados Unidos debería ocuparse de la industria.