A view of Ilva di Taranto, one of the biggest steel mills in Europe Alfonso Di Vincenzo/KONTROLAB /LightRocket via Getty Images

Una respuesta ambientalista al proteccionismo de Trump

BERLÍN – Mientras el presidente estadounidense Donald Trump convierte su estrategia “Estados Unidos primero” en imposición de aranceles a las importaciones, y la Unión Europea se prepara para adoptar contramedidas que llevarán la economía global más cerca de una guerra comercial, nadie presta atención al desafío real que enfrentan ambas economías (y de hecho, el mundo entero). Ese desafío es cambiar la economía global, incluido el comercio internacional, para que finalmente respete los límites naturales del planeta.

La agenda comercial de Trump deja a los progresistas en una posición paradójica. Llevan muchos años denunciando que el sistema de comercio actual es a la vez injusto y ecológicamente destructivo. Pero frente al proteccionismo nacionalista de Trump, que trae ecos de los errores fatales de los años treinta, algunos se sienten obligados a defender el sistema actual.

Los defensores neoliberales del statu quo ahora ven ante sí una oportunidad política para poner a los progresistas en la misma bolsa con Trump como “proteccionistas” y denunciar las amplias y justificadas protestas de la sociedad civil contra tratados megarregionales como el Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG) entre la UE y Canadá, y la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI) entre la UE y Estados Unidos.

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