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Trump, el traidor

PARÍS – Si Donald Trump llegara a ser presidente, Estados Unidos tendría un problema con varias dimensiones... y también lo tendría el mundo.

En primer lugar, el problema sería su incomprensible vulgaridad. Estados Unidos ha visto muchas cosas, pero no a un posible presidente discutir el tamaño de su pene durante un debate televisado.

El problema también sería su odio patológico hacia las mujeres. En una conversación con el arquitecto Philip Johnson en 1992 publicada en la revista New York, dijo que "hay que tratarlas como la mierda". Todavía las ve como criaturas desagradables que —según dijo de la periodista Megyn Kelly, de Fox News— "sangran por [sus] donde sea".

El problema también sería su racismo sin reparos. Estamos hablando de un hombre que, según su primera esposa, mantuvo durante mucho tiempo una colección de los discursos de Hitler en su mesa de luz, y que alegremente llama "haraganes" a los negros, ridiculiza a los mexicanos como "violadores" y considera colectivamente a los musulmanes como culpables del terrorismo islámico.