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El cumplimiento de las promesas a la clase media

MILÁN – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, debe gran parte de su victoria electoral a los votantes blancos de clase media y obrera quienes perdieron muchos de los beneficios de los patrones de crecimiento económico de las últimas tres décadas. Sin embargo, su administración se prepara para llevar a cabo un programa económico que, aunque positivo en algunos aspectos, no traerá consigo el cambio radical de ventura económica que se le prometió a sus electores clave.

Trump dio voz a un grupo de votantes que había enfrentado durante mucho tiempo perspectivas laborales cada vez peores, así como estancamiento o incluso disminución de los ingresos reales – además, todas estas tendencias que se aceleraron desde el año 2000. A medida que el número de empleos de clase media caía, el grupo de ingresos medios se contrajo, exacerbando la polarización de los ingresos. Este fenómeno, si bien es particularmente grave en Estados Unidos y el Reino Unido, puede verse en diversas formas en todo el mundo desarrollado.

Los desafíos económicos a los que se enfrentan las clases medias de los países desarrollados se deben en gran parte a dos factores: la rápida pérdida de empleos rutinarios de trabajadores de cuello blanco y cuello azul a causa de la automatización y el desplazamiento de empleos con valor agregado medio o inferior hacia países con costos de mano de obra más bajos. Este último patrón deprimió el crecimiento de los ingresos y los salarios no sólo en el sector exportable de manera directa, sino también en los sectores de servicios no exportables, debido al exceso de mano de obra desplazada.

El resultado fue que se presentaron condiciones de excedencia de mano de obra en los rangos de ingresos medios e inferiores, condiciones que no son disímiles a aquellas de los excedentes de mano de obra en los países en desarrollo en los primeros estadios, donde suprimen el crecimiento de los ingresos (durante un período de tiempo), incluso mientras la economía se expande. Una disminución del poder de negociación de la mano de obra y un salario mínimo real que está en caída pueden también haber contribuido a la polarización de los ingresos, a pesar de que estos factores son, probablemente, secundarios.