Si Trump gobernara Venecia

SAN JOSÉ, CALIFORNIA – Marco Polo, el famoso mercader veneciano del siglo XIII, fue uno de los primeros europeos que comerció con China. Imaginemos ahora que, pasado cierto tiempo, el estado veneciano hubiera empezado a temer que Polo estuviera comprando demasiadas sedas y especias de China para revenderlas en Europa. En opinión de las autoridades, el “déficit comercial” así creado planteaba el riesgo de agotar el oro de Venecia, al tiempo que se creaban empleos para los chinos, en vez de los venecianos.

En esta historia imaginaria, Venecia reúne un consejo de expertos para decidir si los riesgos del déficit comercial justifican represalias, en la forma de aranceles, cuotas o incluso la prohibición de comerciar con China. En las deliberaciones del consejo surgen dos teorías opuestas.

Un grupo (los “mercantilistas”) sostiene que el Estado tiene la responsabilidad de maximizar las existencias de oro y proteger el empleo manufacturero local, apelando para ello a imponer aranceles, restringir el uso de oro con fines de importación y obligar a China a comprar a Venecia la misma cantidad de bienes que esta compra a China. Si China se niega, se aplicarán restricciones a las compras de Polo.

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