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La economía de la confianza en Estados Unidos

LAGUNA BEACH – Los mercados financieros parecen estar convencidos de que el reciente aumento de confianza de las empresas y los consumidores en la economía estadounidense pronto se reflejará en la forma de datos “duros”; por ejemplo, en cifras que muestren crecimiento del PIB, de la inversión empresarial, el consumo y los salarios. Sin embargo, los economistas y los responsables de formular políticas no tienen tanta seguridad al respecto. Si dichas dudas se llegan o no a comprobar como ciertas será de importancia para la economía estadounidense y la economía mundial.

La elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos ha desatado un aumento en el sentimiento económico positivo, debido a que prometió que su administración perseguiría agresivamente la trifecta de medidas de política de desregulación, reforma y reducción de impuestos, y construcción de infraestructura. Las mayorías republicanas en ambas cámaras del Congreso refuerzan el sentimiento positivo, a medida que envían señales sobre que Trump no tendría que enfrentar el tipo de bloqueo paralizante que Barack Obama enfrentó durante la mayor parte de su presidencia.

El aumento de la confianza de las empresas y los consumidores refleja un supuesto que está profundamente arraigado en la psique estadounidense: que la desregulación y los recortes de impuestos siempre desencadenan una ola de emprendedurismo transformador que favorece el crecimiento. (Para algunos fuera de los EE.UU., esta es una suposición que a veces se parece mucho a la fe ciega).

Por supuesto, el sentimiento puede ir en ambas direcciones. Así como una postura “pro-empresarial” como la de Trump puede aumentar la confianza, tal vez incluso excesivamente, la percepción de que un líder es “anti-empresarial” puede hacer que la confianza caiga. Debido a que el sentimiento puede influir en el comportamiento real, estos cambios pueden tener impactos de largo alcance.