Donald Trump speaks about North Korea Nicholas Kamm/Getty Images

El peligroso juego de quién se arrepiente primero

SEÚL – La guerra entre el presidente estadounidense Donald Trump y el dictador norcoreano Kim Jong-un por el programa nuclear de este último se ha librado hasta el momento solo con palabras. Pero cada vuelta de tuerca retórica aumenta el riesgo de que, parafraseando a Winston Churchill, el “mucho hablar” se convierta en “guerra abierta”.

Tras la segunda prueba de un misil balístico intercontinental de Corea del Norte de este verano, en el último mes el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acordó por unanimidad imponer al pequeño país nuevas sanciones, aún más estrictas. Sus medios de comunicación estatales difundieron la respuesta: prometiendo que “se emprenderán sin dudarlo medidas estratégicas y acciones físicas con la movilización de todo el poder nacional [de Corea del Norte]”.

Al día siguiente, Trump se salió del guión y sostuvo que se respondería a las nuevas intimidaciones de Corea del Norte con “fuego y furia como el mundo nunca ha visto”. Inmediatamente el país asiático hizo justamente eso, amenazando con emprender un ataque “envolvente” sobre el territorio estadounidense de Guam. Trump replicó que su ejército está “completamente listo”.

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