trump elevator Drew Angerer/Getty Images

Cada vez más pruebas contra Trump

WASHINGTON, DC – Aunque difícilmente admita el menor descontento con el trabajo para cuya obtención hizo lo que nadie había hecho y en el que hasta cierto punto cayó por accidente (gracias a las extravagancias del Colegio Electoral), la presidencia de Donald Trump no ha sido lo que diríamos una experiencia “plácida”. Pero ninguna otra semana le había traído tantos problemas y malos presagios como la que pasó.

El viernes pasado, su propio Departamento de Justicia lo implicó en la comisión de un delito grave, sobre la base de los pedidos de sentencia del fiscal especial Robert Mueller para su ex jefe de campaña, Paul Manafort, y de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York para su viejo exabogado y consigliere, Michael Cohen. De ambos documentos se desprende claramente que en algún momento Trump mismo enfrentará acusaciones graves (y en opinión de la mayoría, también habrá acusaciones para algunos de sus familiares).

Dos días antes, Trump tuvo que estarse sentado al lado de tres expresidentes durante todo el funeral del expresidente George H. W. Bush. Mientras a Bush se lo elogiaba como el opuesto casi total de Trump en cuanto a estilo y formas, este daba la imagen de que hubiera preferido estar en cualquier otro lugar. En tanto, la suba bursátil del año se perdió entera cuando la supuesta tregua comercial de Trump con China se vino abajo.

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