7

La sesgada política exterior del “nuevo” Trump

WASHINGTON, DC – Tras una serie de cambios radicales en política exterior, ahora se habla de un Donald Trump “nuevo” mucho más inclinado al uso del poder militar que el Trump que vimos en la campaña presidencial de 2016 en los Estados Unidos. El Trump de antes aparentemente consideraba inútil y peligroso cualquier uso de la fuerza militar estadounidense en Siria, y llamaba a Estados Unidos a encerrarse tras nuevos muros.

Ahora, de un día para el otro, el gobierno de Trump lanzó un ataque con misiles contra una de las bases aéreas del presidente sirio Bashar al-Assad, insinuó la posibilidad de emprender acciones militares contra Corea del Norte, y arrojó la “madre de todas las bombas” sobre un reducto de Estado Islámico en el este de Afganistán. Todo esto acompañado de tuits del presidente en los que declara que Estados Unidos buscará soluciones propias a los grandes problemas si otros países no ofrecen ayuda.

La comunidad internacional (incluida China) pareció comprender la decisión estadounidense de atacar la base aérea siria desde la que se había lanzado un horroroso ataque con armas químicas. Pero el gobierno de Trump todavía sigue una agenda basada en la idea de “Estados Unidos primero”. Tras despertar a las realidades mundiales, ha comenzado a ajustar sus políticas, a veces tan drásticamente que hay motivos para temer que la diplomacia esté siendo relegada a un papel secundario detrás de bombas y tuits.

Temor que refuerzan los enormes recortes propuestos por Trump al presupuesto del Departamento de Estado y a la financiación estadounidense para las Naciones Unidas, al tiempo que muchos puestos clave del aparato diplomático estadounidense siguen vacantes. Incluso los amigos de Estados Unidos advierten que es un camino peligroso: las bombas sólo pueden destruir; para crear paz duradera se necesitan negociaciones y alianzas, es decir, diplomacia.