18

La irrealpolitik de Trump

NUEVA YORK – Algunas personas en los Estados Unidos han elogiado al presidente electo Donald Trump por su presunto realismo; según ellas, el nuevo presidente hará lo que sea bueno para Estados Unidos, sin enredarse en espinosos dilemas morales ni dejarse llevar por algún elevado sentido de responsabilidad hacia el resto del mundo. Con el astuto pragmatismo de un hombre de negocios, Trump hará a Estados Unidos más fuerte y próspero.

Digámoslo de una vez: esa idea es un engaño.

Es verdad que Trump no se enredará en consideraciones morales. Es precisamente lo que el historiador griego Tucídides definió como un líder inmoral: una persona de “carácter violento” que “conquista a los hombres engañándolos” y explotando “sus emociones y sus rabias”.

Pero la inmoralidad no es un aspecto ni deseable ni necesario del realismo (Tucídides mismo era un realista ético). Y nada indica que Trump tenga alguna de las otras cualidades de un realista que sus simpatizantes le ven. ¿Cómo es posible imaginarse a alguien orgullosamente impredecible y profundamente desinformado como Trump ejecutando grandes esquemas estratégicos, como la Realpolitikrecomendada después de la elección por Niall Ferguson, profesor de Harvard y biógrafo de Henry Kissinger?