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El arte del acuerdo ¿se aplicará en Medio Oriente?

RAMALLAH – La victoria de Donald Trump en la elección presidencial estadounidense dejó al mundo boquiabierto, y muchos (sobre todo los aliados de Estados Unidos) se sienten algo más que un poco preocupados por lo que su liderazgo pueda traer. Pero para los desesperados palestinos, la inminente presidencia de Trump parece ofrecer un ligero motivo de esperanza.

Trump concitó el apoyo de votantes enojados y frustrados, y los palestinos se sienten aún más furiosos y desesperados que los estadounidenses blancos de clase trabajadora que lo apoyaron. Pero la principal razón de las esperanzas de los palestinos es la misma que explica el temor de los aliados de Estados Unidos: Trump es un outsider de la política y tiene pocos vínculos con la tradición de política exterior estadounidense o los grupos de intereses que le dieron forma.

Con tan poco bagaje político e ideológico, Trump no está obligado a sostener ninguna posición en particular en la mayoría de los temas de política interna o externa. Esto sugiere que podría derribar convenciones que a menudo han sido perjudiciales para Palestina y cambiar las reglas de juego. En su discurso de victoria, prometió que su gobierno va a “tratar justamente a todos. A todas las personas, y a todas las naciones”.

La idea de una política exterior estadounidense justa suena muy atractiva, y no sólo para actores frustrados como Palestina. Pero en cierto sentido, la política exterior es fundamentalmente injusta, ya que los líderes nacionales deben anteponer siempre su propio país a los demás, una realidad que Trump también destacó en el discurso.