30

El déficit de inteligencia emocional de Trump

CAMBRIDGE – El mes pasado, cincuenta ex funcionarios de seguridad nacional, quienes prestaron servicios de alto nivel durante gobiernos republicanos desde el de Richard Nixon al de George W. Bush, publicaron una carta en la que indicaban que no votarían por el candidato presidencial de su partido, Donald Trump. Ellos indicaban que: “un presidente debe ser disciplinado, debe controlar sus emociones y debe actuar únicamente después de reflexionar y deliberar cuidadosamente”. En pocas palabras dijeron que “Trump carece del temperamento que se necesita para ser Presidente”.

En terminología de la teoría del liderazgo moderno, Trump tiene un déficit de inteligencia emocional – es decir tiene un déficit en cuanto al dominio de sí mismo, la disciplina y la capacidad empática que permite a los líderes canalizar las pasiones personales y atraer a otros.  Contrariamente a la opinión que dice que los sentimientos interfieren con el pensamiento, la inteligencia emocional – que incluye dos componentes principales: el dominio de sí mismo y la capacidad de comprender a los demás – sugiere que la capacidad de comprender y regular las emociones pueden hacer que el pensamiento, en general, sea más eficaz.

Si bien el concepto es moderno, la idea no es nueva. Las personas prácticas han entendido desde hace tiempo su importancia en el liderazgo. En la década de 1930, llevaron a Oliver Wendell Holmes, ex juez de la Corte Suprema y veterano de la guerra civil de brusco hablar, para que conozca a Franklin D. Roosevelt, quien como él también se graduó de Harvard, pero que no había sido un estudiante distinguido en dicha institución. Le preguntaron posteriormente sobre sus impresiones del nuevo presidente, y Holmes dijo sarcásticamente: “intelecto de segunda clase; temperamento de primera clase”. La mayoría de los historiadores estaría de acuerdo con la aseveración de que el éxito de Roosevelt como líder se sustentaba más en su cociente de inteligencia emocional que en su cociente de inteligencia analítica.

Los psicólogos han tratado de medir la inteligencia desde hace más de un siglo. Pruebas generales de cociente intelectual  miden dichas dimensiones de la inteligencia como la comprensión verbal y el razonamiento perceptivo, pero las puntuaciones del cociente intelectual predicen sólo alrededor del 10 al 20% de la variación en el éxito que se obtiene en la vida. El 80%, que aún permanece sin explicación, es producto de cientos de factores que se desarrollan con el transcurso del tiempo. La inteligencia emocional es uno de ellos.