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Trump, el corporativismo y la escasez de innovación

CHICAGO – En Estados Unidos, muchos creen que un desplazamiento político doméstico que lleve del cosmopolitismo al nacionalismo y de las “elites” metropolitanas izquierdistas a las “populistas” rurales de derecha está actualmente en marcha. La ideología económica imperante también está desplazándose desde un corporativismo regulador redistributivo a algo parecido al viejo corporativismo intervencionista.

Votantes descontentos se encuentran detrás de ambos cambios. Durante décadas, los estadounidenses creyeron que viajaban sobre una alfombra mágica de crecimiento económico gracias a los avances en la ciencia y, posteriormente, al surgimiento de Silicon Valley. De hecho, el crecimiento de la productividad total de los factores ha sido lento desde principios de la década de 1970. El auge de la red de Internet del período 1996-2004 fue sólo una fugaz desviación de dicha tendencia.

Con el pasar del tiempo, a medida que las empresas recortaban la inversión en respuesta a los rendimientos decrecientes, el crecimiento de la productividad de la mano de obra y de los salarios por hora ha disminuido, y trabajadores de muchos hogares han abandonado la fuerza de trabajo.

Este es el “estancamiento secular” que el economista Alvin Hansen describió en el pasado. No ha afectado particularmente a la riqueza establecida porque las tasas de interés ultra bajas llevaron a los precios de las acciones a dispararse. Sin embargo, una porción considerable del público se ha exasperado con los líderes gubernamentales que parecen tener otras prioridades en lugar de restaurar un crecimiento de base amplia. Algunos comentaristas llegan incluso a la conclusión de que el capitalismo ha terminado su curso, y que la economía terminará ahora en un estado relativamente estacionario de saturación de capital.