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Los Trump, una familia norcoreana

ATLANTA – Cada vez que a Washington llega un nuevo presidente de los Estados Unidos, trae consigo un puñado de asesores y asistentes cuyos vínculos personales, construidos con los años y fraguados en las campañas electorales, les abren un lugar privilegiado en la administración. Desde la “hermandad irlandesa” que llevó a John F. Kennedy al cargo hasta el “muro de Berlín” que controlaba el acceso a Richard Nixon, es común que amigos cercanos y confidentes pesen más que las figuras más altas del gobierno. Pero ningún presidente estadounidense en la historia había traído a la Casa Blanca un círculo íntimo dominado por su propia familia, hasta que llegó Donald Trump.

A juzgar por la historia empresarial de Trump y su campaña presidencial (en la que casi no se vieron personas de su entorno íntimo que no fueran de su familia) sus hijos adultos tendrán una importante participación en las decisiones de gobierno, a pesar de que no cuentan con experiencia en asuntos internos e internacionales. Tras pasarse la campaña electoral definiendo la estrategia y contratando y despidiendo asistentes, los hijos de Trump quedaron en lugar central y muy visible en el equipo de transición. Su hija Ivanka estuvo presente en la reunión del presidente electo con el primer ministro de Japón Shinzo Abe. Su hijo Donald participó en la elección del congresista Ryan Zinke para la Secretaría del Interior en el nuevo gobierno.

Ahora Trump está llevando su dinastía a la Casa Blanca, donde aparentemente Ivanka ocupará la oficina de la Primera Dama. Su marido, el inversor inmobiliario Jared Kushner, parece el mejor candidato (aunque sólo sea a ojos de su suegro) para el puesto de enviado especial en Medio Oriente con la misión de negociar un acuerdo de paz. Y aunque Donald (hijo) y su hermano, Eric, se quedarán en Nueva York para dirigir la Organización Trump, que controla los variados negocios de su padre, las promesas del presidente electo de que sus hijos mantendrán distancia son poco creíbles.

Todo esto genera dudas acerca de la posibilidad de que los hijos de Trump aprovechen la presidencia de su padre para beneficio de los negocios familiares; muchos apuntan a una posible infracción de normas sobre conflicto de intereses o nepotismo. Pero para Trump, son meros tecnicismos.