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¿Trump el ideólogo?

LONDRES – Los historiadores pueden llegar a ver al actor norteamericano Alec Baldwin como el aliado más útil del presidente norteamericano, Donald Trump. Las imitaciones frecuentes y extremadamente populares que hace Baldwin de Trump en el programa cómico "Saturday Night Live" convierten al trumpismo en una farsa, encegueciendo a los opositores políticos e impidiéndoles ver la seriedad de su ideología.

Por supuesto, a los políticos se los parodia todo el tiempo. Pero con Trump ya existe una tendencia a no tomar su política en serio. A la clase burocrática, la forma de esa política -tormentas de tuits desquiciados, mentiras desvergonzadas, pronunciamientos racistas y misóginos y nepotismo descarado- le resulta tan grotesca y repugnante que puede eclipsar la sustancia.

Inclusive aquellos que parecen tomarse a Trump en serio no logran llegar a la raíz del trumpismo. Los demócratas están tan enfurecidos por su misoginia y su xenofobia que no entienden cómo se conecta con muchos de sus ex seguidores. En cuanto a los republicanos del establishment, están tan entusiasmados de tener un "republicano" en el poder implementando políticas conservadoras tradicionales -como la desregulación y los recortes impositivos- que pasan por alto los elementos de su agenda que contradicen sus ortodoxias.

Parte del problema puede ser que Trump salió a ambos lados de la mayoría de los debates principales defendiendo un tipo de política que privilegia la intensidad por sobre la consistencia. Esto puede causar que los observadores de Trump desestimen los intentos de establecer una base ideológica para el trumpismo -como el nuevo periódico American Affairs de Julius Krein- por considerarlo un oxímoron absoluto. Pero el hecho de que Trump no sea un ideólogo no significa que no pueda ser un conducto para una nueva ideología.