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Tribus frente a terroristas

ISLAMABAD- Sentado junto a una pipa de agua de 1,2 metros de altura, le pregunté al líder tribal que estaba frente a mí: ¿que significa la victoria para usted? Echando bocanadas de humo, levantó sus tupidas cejas blancas, y dijo: “Victoria. ¿Cómo puede tener victoria aquí?”

Estados Unidos fue a Afganistán a destruir a Al Qaeda. Sin embargo, siete años más tarde, ¿qué ha conseguido? Ha gastado más de 170 mil millones de dólares en Afganistán, y no obstante Al Qaeda y los talibanes siguen creciendo. Sabemos que el camino que va al corazón de Al Qaeda ahora conduce a las Áreas tribales bajo administración federal (FATA, por su sigla en inglés) en Pakistán. En el último mes, el vicepresidente electo Joe Biden, refiriéndose al liderazgo de Al Qaeda dijo, “Ahí es donde viven, ahí es donde están. De ahí vendrán. Y en estos momentos [la amenaza] reside en Pakistán”

Sin embargo, Estados Unidos no tiene presencia en las FATA. Tiene poco contacto o comunicación con su gente y sus líderes. Proporciona poco apoyo, asistencia sanitaria, o ayuda a la población  que vive allí. Estados Unidos envía misiles y ataques aéreos que enfurecen a la gente más que la ayuda y emisarios necesarios para hacerla partícipe. No es ninguna sorpresa que Estados Unidos no haya ganado su apoyo, pero hay una forma de conseguirlo. La gente que tiene influencias en el área tribal “inestable” vive cerca, en áreas estables. Estos miembros de tribus se desplazan a las áreas estables por razones económicas y de seguridad, y ellos son el sustento de sus aldeas natales. Es necesario establecer un diálogo y prestar servicios a estas personas influyentes para construir un puente de comunicación con los miembros de las tribus de las áreas inestables de las FATA. Estos líderes ya conocen a los jefes de las tribus y sus líderes espirituales, y están familiarizados con las costumbres y los códigos tribales. También saben quién es el enemigo y pueden jugar un papel en la tarea de aislar a los militantes, separándolos de la gente local.

Un amigo de la región describió a las FATA como “una era olvidada” donde solo prevalece la “ley de la jungla”. Estas áreas inestables se han visto infiltradas por una red terrorista multinacional antiestatal (Al Qaeda, los talibanes, la red haqqani, y aproximadamente 14 elementos antiestatales identificables que operan sólo en esa zona), lo que el gobierno estadounidense llama las “milicias anticoalición”, y son mucho más siniestras y están más interconectadas de lo que occidente imagina. Con cinco años de experiencia en Irak - y un poderoso sistema de comunicación y apoyo financiero tras ella- esta red crece rápidamente.