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¿Apaciguar o no apaciguar?

En Polonia, un país supuestamente católico, hay un programa de radio y un diario que son propiedad de "Radio María", y ambos son la voz de un cura carismático, xenófobo y fundamentalista que detesta nuestra sociedad liberal. Sus valores, ideas, propósitos (todo lo que defiende) constituyen un ataque en contra de lo que significa el liberalismo. El destruiría nuestra democracia sin dudarlo un instante.

¿Qué debemos hacer los polacos ante este enemigo interno? ¿Qué pueden hacer los liberales en todas partes para enfrentarse a sus enemigos, internos y externos?

A los liberales, siendo gente de buena voluntad, les resulta difícil concebir que hay enemigos implacables. Pero las acciones de Osama bin Laden nos recuerdan que hay enemigos a los que no se puede apaciguar. Entonces, ¿cómo podemos distinguir entre los enemigos implacables y los adversarios comunes y corrientes, y cómo debemos enfrentarnos a ellos?

Los filósofos de tendencia liberal son sólo parcialmente útiles en esto. Michael Walzer, por ejemplo, habla de lo que él llama las lealtades "suave y dura". Es fácil para los liberales estar de acuerdo en el nivel de solidaridad "suave". Por ejemplo, entendemos a la gente que lucha por su libertad, y podemos estar de acuerdo con su definición de libertad. Lo que es más difícil, sostiene Walzer, es encontrar solidaridad al nivel "duro", esos momentos donde debemos tomar en cuenta valores encontrados. Es mejor, dice Waltzer, esperar sólo lealtad y solidaridad "suaves".