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Es hora de restringir el gobierno

PALO ALTO – La actual crisis financiera en Europa es una actualización única de la sentencia de Lenin de que no hay nada que desestabilice más a un país que una corrida de su moneda. En la UE de hoy, nada desestabiliza más a la unión monetaria que una huída de la deuda soberana de uno de sus miembros.

La agitación causada por la crisis de deuda griega y la preocupación por problemas análogos en Irlanda, Portugal, España e Italia han propagado los temores sobre la estabilidad de los bancos europeos, el sistema financiero global, la eurozona y la economía global. La canciller alemana, Angela Merkel, recientemente se hizo eco de esos temores en público y acrecentó la preocupación sobre si el euro sobrevivirá o no a la crisis.

El paquete de rescate de 750.000 millones de euros (casi 1 billón de dólares) de la UE, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional ofreció apenas un breve respiro en los mercados internacionales. Esto ahora ha dado lugar a un análisis más sobrio de la crisis y la eficacia de la respuesta.

El rescate no es ninguna solución para los problemas fundamentales que enfrenta la eurozona; en el mejor de los casos, permite ganar tiempo para extender los inevitables ajustes dolorosos, en el tiempo y entre la gente. Y conlleva sus propios riesgos morales y la pérdida de credibilidad e independencia del BCE.