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Tres golpes contra la guerra de las drogas

CIUDAD DE MÉXICO – En los dos últimos meses, ha habido cambios más transcendentales en el escenario de la política relativa a las drogas en Latinoamérica y en los Estados Unidos que en todos los decenios anteriores combinados. Se han producido tres cambios fundamentales, cada uno de los cuales sería importante por sí solo; juntos, pueden constituir un factor decisivo que por fin ponga fin a la fracasada guerra contra las drogas en este hemisferio.

En primerísimo lugar, la celebración de los referéndums sobre la legalización de la marihuana en los estados de Colorado y Washington de los EE.UU. el pasado 6 de noviembre. Por primera vez, unos votantes en el país que es el mayor consumidor de drogas ilegales en general y de marihuana en particular aprobaron propuestas para legalizar la posesión, la producción y la distribución de cannabis… y con márgenes relativamente amplios.

Si bien una iniciativa similar fracasó en Oregón y la Propuesta 19 (que pedía una legalización limitada de la cannabis) fue derrotada en California en 2010 (por siete puntos porcentuales), los resultados en Colorado y Washington enviaron un mensaje contundente al resto de los EE.UU. Dichos resultados no sólo ha creado un conflicto entre la legislación federal de los EE.UU. y la de los estados, sino que, además, indican un cambio en las actitudes no desemejantes de la relativa al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Sin embargo, igualmente importante fue la reacción del Presidente Barack Obama ante las votaciones de Colorado y Washington, estados, los dos, en los que venció fácilmente como aspirante a la reelección. Los problemas legales y políticos que entrañan no son de menor importancia: la marihuana sigue siendo una substancia ilícita conforme a la legislación federal de los EE.UU. y a los convenios internacionales que los Estados Unidos han aprobado. Respecto de otras cuestiones –en particular, la inmigración–, Obama rechaza las reclamaciones de derechos de los estados e insiste en la autoridad federal. Además, se trata de un asunto que sigue siendo muy delicado: si bien las encuestas de opinión en 2012 indican por primera vez una pequeña mayoría a favor de la legalización, los oponentes siguen mostrándose vehementes al respecto.