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Tres curas para tres crisis

Una crisis financiera completa se genera cuando hay una caída aguda en los precios de un gran conjunto de activos que poseen los bancos y otras instituciones financieras, o que forman las reservas financieras de sus prestatarios. La cura depende de cuál de los tres modos define esta caída en los precios de los activos.

El primer modo (y el más "fácil") es cuando los inversionistas se rehúsan a comprar a precios normales, no porque sepan que los fundamentales económicos estén en cuestión, sino porque temen que otros actores entren en pánico, obligando a todos a vender a precios de remate. La cura para este modo –una crisis de liquidez causada por un declive en la confianza en el sistema financiero- es asegurar que los bancos y otras instituciones financieras con pasivos líquidos caja puedan reunir lo que necesitan tomando prestado de otras entidades o de bancos centrales.

Esta es la regla definida por Walter Bagehot hace más de un siglo: para tranquilizar a los mercados es necesario que los bancos centrales presten a un tipo punitivo a toda institución en apuros que en tiempos normales podría reunir garantías razonables. Una vez que todos tengan la certeza de que, no importa cuánto puedan entrar en pánico los demás, las instituciones financieras no tendrán que deshacerse a pérdida de activos no líquidos, el pánico irá retrocediendo. Y el tipo punitivo significa que las instituciones financieras no pueden lograr ganancias con el comportamiento de inversión que produjo su falta de liquidez, y crea un incentivo para tomar las medidas necesarias para protegerse de situaciones similares en el futuro.

En el segundo modo, los precios de los activos caen porque los inversionistas se dan cuenta de que nunca debieron llegar tan alto, o que el crecimiento futuro de la productividad será probablemente más bajo y los tipos, más altos. De cualquier modo, ya no hay seguridad de que se mantengan los precios actuales de los activos.