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Las computadoras pensantes también deben alucinar

Crear una computadora "pensante" es una meta de las investigaciones sobre inteligencia artificial. En 1950, el gran matemático británico, Alan Turing, calculó que las "computadoras pensantes" llegarían para el año 2000. Sin embargo, no estamos más cerca hoy de una computadora capaz de simular los procesos de pensamiento humano que entonces porque estamos poniendo a las ciencias por encima del sentido común.

Para decirlo llanamente, no nos hemos dado cuenta de hechos importantes y obvios acerca de la naturaleza que están frente a nuestros ojos. El fin de la filosofía es mostrarnos hechos que son tan obvios que podríamos no verlos. Por lo visto, la mayoría de los filósofos se han dormido en sus laureles durante un largo tiempo.

Consideremos cuatro situaciones comunes. En una, estamos pensando sobre un problema (digamos, sobre qué plan de retiro debemos elegir) lógica y analíticamente. En la segunda, estamos pensando de forma despreocupada, recurriendo más a la experiencia que al análisis (mi computadora se trabó; la última vez que esto me pasó la reparé haciendo esto y esto otro; voy a intentarlo de nuevo). En la tercera, estamos mirando por la ventana y nuestros pensamientos vagan libremente. Por último, estamos dormidos y soñando.

El hecho más importante acerca del pensamiento se desprende de una observación obvia: estos cuatro estilos están conectados. Podemos catalogarlos como "análisis", "sentido común", "asociación libre" y "sueño". Sin embargo, el asunto clave es que son cuatro puntos en un mismo espectro continuo, donde el análisis está en un extremo y el sueño en el otro.