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El impuesto equivocado para Europa

CAMBRIDGE – Europa ya está ardiendo así que ¿por qué no agregamos más leña? Ese parece ser el pensamiento detrás de las propuestas de impuesto a las transacciones financieras (FTT, por sus siglas en inglés) de la Comisión Europea  –la respuesta más reciente de la Comisión al crecimiento estancado y los problemas de financiamiento de Europa.

Es innegable el atractivo emocional de un impuesto para todas las transacciones financieras. Los europeos ordinarios tienen que pagar un impuesto al valor agregado para casi todos los bienes y servicios que compran. Entonces, ¿por qué no gravar la compra de acciones, bonos y todo tipo de derivados? Sin duda, ese impuesto golpeará a los individuos ricos y a las firmas financieras mucho más que a nadie, además, aumentará en mucho los ingresos.

En efecto, la Comisión Europea estima que su propuesta de impuesto de tan solo 0.1% sobre el comercio de bonos y acciones, y el 0.01% sobre los derivados, recaudará más de 50 mil millones de euros anualmente. La ventaja adicional es que el FTT frenará la especulación desestabilizadora en los mercados financieros.

Si solo fuera así de simple. Por supuesto, se debería gravar los rendimientos y bonos de las empresas financieras de forma muy parecida a la de otras actividades económicas. Es necesario frenar un apalancamiento excesivo. Un retorno a los niveles de estabilidad financiera y macroeconómica previos a 2007 que apoyen el crecimiento. Por desgracia, aunque el FTT es el tema favorito de los principales comentaristas económicos liberales y de las ONG estilo Robin Hood, es un enfoque extremadamente equivocado para lograr esos valiosos fines.