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La búsqueda del crecimiento mundial

NEWPORT BEACH – ¿Cuál es la prioridad económica más urgente compartida por países tan diversos como el Brasil, China, Chipre, Corea, los Estados Unidos, Francia, Grecia, Irlanda, Islandia, Portugal y el Reino Unido?

No es la deuda y los déficits ni la necesidad de abordar las consecuencias del préstamo y el endeudamiento irresponsables. Sí, se trata de asuntos importantes y, en algunos casos, urgentes, pero el problema número uno que afrontan esos países es la creación de modelos de crecimiento que puedan ofrecer puestos de trabajo más abundantes, mejor remunerados y más seguros en medio de una reorganización secular de la economía mundial.

Por razones teóricas y prácticas a un tiempo, se trata de un imperativo que no se logrará fácil o rápidamente y, cuando así sea, lo más probable es que se trate de un proceso parcial e irregular, lo que acentuará las diferencias y planteará difíciles cuestiones de coordinación en los niveles nacional, regional y mundial.

Los últimos años han puesto de relieve la decadencia de modelos de crecimiento muy antiguos. Algunos países (por ejemplo, Grecia y Portugal) dependieron del gasto financiado por el Estado para avivar la actividad económica. Otros (piénsese en Chipre, los Estados Unidos, Islandia, Irlanda y el Reino Unido) recurrieron a aumentos del apalancamiento entre entidades financieras para financiar actividades del sector privado, a veces casi sin relación con los fundamentos económicos subyacentes. Otros más (China y Corea) aprovecharon una mundialización aparentemente ilimitada y un comercio internacional boyante para conseguir participaciones cada vez mayores en los mercados y un último grupo avanzó a la sombra de China.