4

La elección equivocada del Banco Mundial

NUEVA YORK – La selección del candidato americano, Jim Yong Kim, como Presidente del Banco Mundial, en lugar de la ministra de Hacienda de Nigeria, Ngozi Okonjo-Iweala, abrumadoramente considerada una candidata muy superior, es imposible de justificar, pero fácil de explicar. También indica graves peligros para la inacabada tarea del desarrollo.

El proceso de selección adoleció de varias injusticias y falta de transparencia que socavaron la afirmación contraria de los Estados Unidos. De hecho, esas afirmaciones eran idénticas a las obscuridades lingüísticas que predominan en el debate público americano: así como se llamó “pacificación” a los bombardeos en masa durante la guerra de Vietnam, hoy se llama “extranjeros indocumentados” a los inmigrantes ilegales.

Así, el rodillo de la máquina de propaganda americana en pro de Kim, quien viajó a muchas capitales de todo el mundo con el apoyo del Tesoro de los EE.UU. y promesas de liberalidad americana, seguro que sesgó el voto contra Okonjo-Iweala. Al fin y al cabo, el Banco Mundial es una entidad donante, por lo que posibles prestatarios como la India y México, que deberían haber votado por Okonjo-Iweala, actuaron con prudencia y votaron, en cambio, por Kim. El capital humano de aquélla nada pudo frente al capital financiero de éste.

En una contienda verdaderamente abierta y basada en los méritos, las deliberaciones de la Junta Ejecutiva, compuesta de veinticinco miembros, habrían ido precedidas de debates entre los candidatos. Sospecho que Okonjo-Iweala, con su enorme competencia y renombrado ingenio, habría vencido a Kim. Además, el mundo habría visto por qué tantos la apoyábamos.