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El mundo según Trump

PARÍS – El diccionario de inglés señala que la palabra “trump” es alteración de “triumph” (triunfo). Y como parece probable que Donald Trump se convierta en el candidato del “Viejo Gran Partido” Republicano (el de Abraham Lincoln y Ronald Reagan) para la próxima elección presidencial en Estados Unidos, debemos preguntarnos: ¿en qué sentido y para quiénes sería un triunfo?

Nos sale a la mente una parte de la población estadounidense, furiosa por los ocho años de presidencia de Barack Obama y con sed de venganza. También pensamos en el electorado supremacista blanco, nativista y segregacionista, para quienes puede que sea “el” candidato (un sector representado por David Duke, exlíder del Ku Klux Klan, cuyo abierto apoyo Trump evitó rechazar la semana pasada).

La sensación que surge cuando uno trata de tomarse en serio lo poco que se sabe de la plataforma de Trump es la de un país en proceso de ensimismarse, encerrarse y finalmente empobrecerse con la expulsión de chinos, musulmanes, mexicanos y otros que contribuyeron a la inmensa mezcla de ingredientes que el país más globalizado del planeta transmutó, en Silicon Valley y en otras partes, en vasta riqueza.

Pero como casi siempre que se habla de Estados Unidos, el fenómeno Trump contiene un elemento que trasciende la escena local. Uno se siente obligado a preguntarse si acaso el trumpismo no será preanuncio (o tal vez clímax) de un capítulo realmente nuevo de la política mundial.