5

Los hijos de la austeridad

WASHINGTON, DC – Cuando los economistas discuten el «ajuste fiscal», habitualmente lo enmarcan como una meta abstracta y compleja. Pero la cuestión es realmente sencilla: ¿quién cargará con el peso de las medidas para reducir el déficit presupuestario? O bien es necesario aumentar los impuestos sobre algunas personas, o bien el gasto debe caer, o ambos. Lo del «ajuste fiscal» es jerga; la austeridad siempre está relacionada con la distribución del ingreso.

Gran parte de Europa ya se ha dado cuenta de esto, por supuesto. Ahora le toca a Estados Unidos. Y las señales actuales allí sugieren que las personas más directamente expuestas a un ajuste fiscal son las menos capaces de defenderse: los niños relativamente pobres. Por ejemplo, el actual secuestro del presupuesto (es decir, recortes presupuestarios transversales) ya está dañando a programas como Head Start, que apoya a la educación preescolar.

El comediante estadounidense Jimmy Kimmel recientemente se burló de ignorancia fiscal de sus compatriotas preguntando a los peatones en Hollywood Boulevard su opinión sobre «la decisión de Obama de perdonar el secuestro y enviarlo a Portugal». La filmación es comiquísima, pero también triste, porque el impacto sobre las vidas de algunas personas es muy real. Aproximadamente 70.000 niños probablemente perderán la posibilidad de acceder a Head Start durante el actual año fiscal.

Y recortes mucho mayores aguardan a los programas de nutrición y atención sanitaria para la niñez temprana. Tal vez los más escandalosos sean los dramáticos recortes al programa del seguro de salud Medicaid, que la mayoría republicana en la Cámara de Representantes ha adoptado en su última propuesta presupuestaria. Paul Ryan, el presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara, propone equilibrar el presupuesto durante los próximos diez años en gran medida mediante el drástico recorte del programa. Aproximadamente la mitad de los beneficiarios de Medicaid son niños.