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Taksim y la izquierda

ESTAMBUL – El pequeño parque de la plaza Taksim de la metrópolis de Estambul, en constante crecimiento, es uno de los pocos espacios verdes que han quedado en el centro de la ciudad. El 28 de mayo, un puñado de ecologistas turcos inició una protesta pacífica contra un plan de remodelación del parque que substituiría la vegetación por una réplica de un cuartel de la época otomana, un centro comercial y pisos, pero la dura represión policial provocó un movimiento cívico en masa que se ha extendido a todo el país.

El plan de remodelación del parque desencadenó una enorme protesta contra lo que un gran sector del público turco, en particular los jóvenes, considera una dirección política autoritaria y paternalista. A la rápida intensificación del movimiento contribuyó la oposición generalizada a las medidas oficiales –como las consideran muchos– para regimentar los estilos de vida, además de por la frustración ante las evidentes desigualdades económicas.

De hecho, aunque fueron jóvenes ecologistas y laicos los que encabezaron el movimiento de protesta, de la noche a la mañana llegó a ser notablemente diverso y nada excluyente. También musulmanes devotos –en particular, los que creen que, gracias al desarrollo urbano de Turquía, han surgido demasiados captadores de rentas y demasiadas fortunas fáciles– se unieron a las manifestaciones, como también algunos grupos de extrema izquierda.

Algunas de las protestas se volvieron violentas. Sin embargo, en conjunto, el movimiento ha seguido siendo pacífico e incluso alegre. Además, figuras importantes del gobernante partido Justicia y desarrollo o próximos a él expresaron su disposición a dialogar con los manifestantes. El Presidente Abdullah Gül, en particular, desempeñó un papel aplacador, de estadista.