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El cálculo de los costos del concepto de “demasiado grande para quebrar”

CAMBRIDGE – La idea de que algunos bancos son “demasiado grandes para quebrar” ha salido de la obscuridad del debate normativo y académico al debate público más amplio sobre las finanzas. Bloomberg News inició el examen público más reciente, al criticar el beneficio que semejantes bancos reciben y que, como ha demostrado un estudio publicado por el Fondo Monetario Internacional, es muy grande.

Los grupos de presión y los representantes de los banqueros quitaron importancia al editorial de Bloomberg por citar un solo estudio y por fiarse de las calificaciones de las agencias evaluadoras del riesgo crediticio para los bancos grandes, que mostraban que varios de ellos tendrían que pagar más por su financiación a largo plazo, si los mercados financieros no esperaran contar con el apoyo estatal en caso de que experimentaran dificultades.

Sin embargo, hay unos diez estudios recientes –y no sólo uno, en realidad– sobre el beneficio que los bancos demasiado grandes para quebrar reciben del Estado. Casi todos ellos apuntan en la misma dirección: un gran impulso de la subvención a los demasiado grandes para quebrar durante la crisis financiera y después de ella, gracias a lo cual resulta más barato a los grandes bancos endeudarse.

Pero en un informe de investigación reciente publicado por Goldman Sachs se sostiene lo contrario y merece que se lo tome más en serio que los intentos anteriores de quitar importancia a ese problema. Su conclusión es la de que con el tiempo la ventaja de los bancos grandes en los costos de financiación a largo plazo respecto de los bancos más pequeños ha sido de un tercio de un punto porcentual, que dicha ventaja es pequeña, que se ha reducido recientemente (y puede estar invirtiéndose), que se debe a la eficiencia de los bancos grandes y a la liquidez de sus bonos y que históricamente han sido más que nada los bancos pequeños y no los grandes los que han quebrado.