3

Bo Xilai entre el dragón y su ira

LONDRES – Después de un año de demoras injustificadas, el juicio de Bo Xilai, el ex secretario del Partido Comunista de la municipalidad de Chongqing, finalmente está por empezar. Bo enfrenta tres cargos: corrupción, soborno y abuso de poder. Pero su verdadero delito es que desafió la manera de hacer las cosas del Partido Comunista chino (PCC). Es más, la condena de su esposa por el asesinato del empresario británico Neil Heywood, de amplia repercusión mediática, ha avergonzado seriamente al PCC.  

Cuando la corte finalmente condene a Bo -porque seguramente será condenado-, quizás enfrente una pena similar a la del ex secretario del Partido de Shanghái Chen Liangyu, que recibió 18 años, o del ex secretario del Partido de Beijing Chen Xitong, que fue sentenciado a 16 años. Al igual que Bo, ambos hombres habían sido miembros del Comité Central del PCC, el círculo íntimo del Partido -una condición que les permitió evitar una pena de muerte (a diferencia del ministro de Ferrocarriles Liu Zhijun, de menor rango, luego de su condena por cargos similares de corrupción y abuso de poder).  

Para el Partido, sin embargo, la condena de Bo no marcará el fin del escándalo. Tampoco desaparecerá así como nada el clima sombrío que le infligieron al PCC Bo Guagua, su hijo exiliado y amante de la buena vida, y Bogu Kailai, su mujer homicida. De todas formas, la caída de Bo y su familia no alcanza el nivel de la tragedia shakespeariana. Esto no es El rey Lear.

Por supuesto, ya hace un tiempo que Bo, su esposa y su hijo están moralmente muertos. El poder minó su humanidad. Bogu mató a Heywood, su amante y socio comercial, y muchos otros inocentes murieron como resultado de la ambición de Bo. Su principal secuaz y matón, el ex jefe de policía de Chongqing Wang Lijun, pidió asilo en el consulado de Estados Unidos en Chengdu. Temía por su vida, porque sabía demasiado sobre el asesinato de Heywood y otros crímenes de Bo.