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Culpas Transatlánticas

Como si las recientes rencillas sobre Irak no fueran suficiente, las relaciones entre Estados Unidos y Europa se están envenenando poco a poco debido a políticas económicas divergentes. En efecto, las diferencias entre las estrategias económicas de ambos bandos están en el punto más alto en dos décadas.

A primera vista, la profundidad de esta "brecha entre políticas" parece sorpresiva. Las previsiones económicas para el resto del año y para 2004 han mejorado recientemente tanto en los EU como en Europa. Además, ambos se enfrentan a un reto similar: fomentar la recuperación económica. Pero las acciones (o falta de acciones) de sus gobiernos dan la impresión de que ninguno de los bandos se da cuenta de los problemas que el otro encara.

Cuando se adoptó el euro, la mayoría de los miembros de la UE (Alemania en particular) esperaban poder manejar sus políticas económicas con mayor autonomía y menor presión de los EU. Así, el marco actual en la zona del euro, con su mezcla única de política monetaria conjunta y responsabilidad nacional sobre la política fiscal, no se construyó para facilitar la coordinación macroeconómica con los EU.

Pero la percepción de muchos observadores estadounidenses fue distinta. Ellos consideraban que la implicación central del euro era una exigencia de que Europa se deshiciera de su supuesto papel de beneficiario sin obligaciones en la economía internacional, papel que dejaba a los EU cargando con el peso de los ajustes de política para promover el crecimiento global. Europa se vería obligada, inevitablemente, a coordinar sus políticas con Estados Unidos.