La Tercera Opción es Derechista

CHICAGO: “Sólo De Gaulle pudo liberar a Argelia; sólo Nixon pudo abrir China”. Tras estos eslogans hay un principio admirable: el interés en sí mismos suele hacer que los partidos políticos se alejen o hasta abandonen su ideología tradicional. Este descubrimiento es particularmente útil en Europa, y cada vez con más frecuencia en el resto del mundo, cuando se analizan las acciones de los gobiernos que, supuestamente, son socialistas o de izquierda.

A finales de la década de los aňos cincuenta Francia estuvo cerca de enfrentar una guerra civil gracias a los problemas en Argelia. A pesar de haber salido del poder en 1946, Charles de Gaulle fue llamado de vuelta al Elysée para sacar a Francia del atolladero. Debido a su patriotismo, De Gaulle parecía ser la única persona capaz de liberar a Argelia.

A partir de finales de los aňos sesenta fue posible restablecer el contacto entre la China de Mao y los Estados Unidos, pues China se vio involucrada en problemas políticos y militares con la Unión Soviética. Tanto los demócratas como los republicanos sabían esto, pero el presidente Johnson tenía miedo de acercarse a China porque, supuestamente, su partido no estaba en completo desacuerdo con el comunismo. Sólo un conocido anticomunista, como Nixon, podía tener suficiente apoyo del ala derecha para visitar China y buscar la cooperación entre ambos países en contra del enemigo común en el Kremlin.

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